
El retinol es una forma de Vitamina A que pertenece a la familia de los retinoides. El éxito del retinol se basa en su polivalencia: es el tratamiento antiedad principal, pero también es beneficioso contra el acné, los poros dilatados y la textura irregular. Con este activo tu piel recibe la orden de eliminar las células viejas y generar células nuevas y sanas. El resultado del retinol es un rostro más luminoso, firme y con un tono mucho más uniforme
Lo que hace que este producto sea imprescindible; es su capacidad para suavizar arrugas y su efecto global sobre la salud cutánea. El retinol ayuda a regular la producción de grasa, minimiza la apariencia de las cicatrices de acné y combate la hiperpigmentación.

No son lo mismo. El pro-retinol sirve como precursor más liviano que el organismo debe convertir en la forma de la vitamina A una vez aplicado. Gracias a esta transición gradual, se convierte en la alternativa perfecta para quienes se inician en este tratamiento. Además, si eliges cosméticos con pro- retinol, ayudas a que el tejido cutáneo se adapte progresivamente, minimizando drásticamente la posibilidad de sufrir irritaciones, rojeces o la molesta descamación inicial.
Una regla imprescindible es utilizar el retinol de noche, ya que, este activo es fotosensible. Esto quiere decir, que pierde eficacia con la luz solar y deja tu piel más vulnerable a los rayos UV durante el proceso de renovación. Además, hay que aplicarlo sobre la piel totalmente seca, para evitar irritaciones. La piel húmeda absorbe el producto con mucha rapidez y profundidad, lo que proporciona posibilidades de sufrir enrojecimiento
Respecto la cantidad, solo necesitas una gota del tamaño de un guisante para todo el rostro. Hay que repartir esta cantidad en frente, mejillas y barbilla; cuando extendamos el activo, hay que tener cuidado y evitar el contacto directo con las mucosas, las comisuras de los labios y el párpado móvil. Para principiantes se recomienda utilizar la técnica «sándwich»: aplica una capa hidratante, luego el retinol y, tras unos minutos, otra capa hidratante.
Otro pilar fundamental del retinol es la frecuencia de uso. Se recomienda no empezar a utilizar el retinol todas las noches. Empieza a aplicarlo dos veces por semana durante los primeros quince días; si tu piel responde bien, sube a noches alternas. Solo cuando tengamos claro que la barrera cutánea está fuerte, puedes pasar al uso diario.
El retinol es un activo que puede ser beneficioso para casi cualquier persona siempre que se adapte la fórmula y la frecuencia de uso.

Para que el retinol nos aporte todos sus beneficios al máximo, sin comprometer la salud de la barrera cutánea, es muy importante acompañar su tratamiento con otros compatibles y separarlo de los que pueden generar reacciones adversas.
Para que el retinol brille, los mejores compañeros son ingredientes hidratantes, reparadores y calmantes. Gracias a estos tipos de productos, el proceso de adaptación es más cómodo y llevadero:
Hay que tener en cuenta, que también podemos encontrar principios activos que en una misma rutina nocturna son una «bomba de relojería» y dispara el riesgo de sufrir quemaduras químicas o irritaciones severas:


